En Casa Coyoacán, las niñas y niños participaron en un taller de creación de herbarios, una actividad que vinculó la botánica con el reconocimiento de la identidad personal. A través de la observación, recolección y conservación de hojas y flores, los participantes descubrieron que la naturaleza guarda historias de resistencia y crecimiento similares a las suyas. Este ejercicio pedagógico no solo fomentó la paciencia y el respeto por el entorno, sino que permitió a cada niña y niño comprender que su propio contexto los hace únicos y especiales, logrando que el herbario se convirtiera en un diario visual de su propia historia y aprendizaje.

