Un reciente informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) alerta sobre una marcada disminución en el bienestar mental de los jóvenes a nivel global, una tendencia que se ha intensificado desde 2012 y afecta desproporcionadamente a mujeres y niñas.
El estudio asocia este fenómeno con la rápida digitalización y la exposición temprana a redes sociales, señalando que el acceso a teléfonos inteligentes a edades cada vez menores está vinculado a un incremento en pensamientos suicidas y ansiedad durante la edad adulta.

