Aprender en la cocina: una iniciativa acerca la alimentación saludable a casi 29 mil estudiantes

UNICEF y Novo compartieron resultados de Nutrimóvil, una propuesta que lleva talleres de cocina a escuelas de Ciudad de México y Mérida para fortalecer conocimientos y habilidades sobre alimentación.

Preparar una receta puede abrir una conversación sobre los alimentos que conocemos, los sabores que disfrutamos y las costumbres que compartimos. Cuando niñas y niños participan con acompañamiento, la cocina también puede convertirse en un espacio de aprendizaje.

El 14 de octubre de 2026, UNICEF México compartió resultados de Nutrimóvil, una iniciativa desarrollada junto con Novo que acercó talleres de cocina a alrededor de 29 mil estudiantes de Ciudad de México y Mérida.

La propuesta utiliza actividades adaptadas a distintas edades e ingredientes locales y frescos. Una evaluación realizada en Mérida encontró avances en conocimientos sobre alimentación y en la confianza para realizar algunas tareas culinarias. Estos resultados describen aprendizajes; no demuestran, por sí solos, cambios en el estado de salud.

Participar para comprender lo que comemos

La experiencia ofrece una idea que puede retomarse en otros espacios: permitir que la niñez conozca la preparación de sus alimentos. Observar un ingrediente antes de cocinarlo, preguntar cómo se utiliza o colaborar en una tarea sencilla puede dar lugar a nuevas conversaciones.

En una casa hogar, una actividad podría comenzar con la elección de una receta entre opciones previamente organizadas por las personas responsables. Después, cada participante puede asumir una tarea apropiada para su edad y compartir lo que descubrió durante el proceso.

El objetivo educativo puede ser tan concreto como reconocer los ingredientes, seguir una secuencia o colaborar con otras personas. La participación necesita considerar las condiciones de cada niña o niño y mantener el acompañamiento adulto durante toda la actividad.

Acompañar sin convertir la comida en un juicio

Las conversaciones sobre alimentación requieren sensibilidad. Cada persona llega con experiencias, preferencias y posibilidades diferentes. Escuchar esas diferencias permite construir actividades donde haya espacio para preguntar y aprender, sin burlas ni comparaciones.

Para las personas cuidadoras, puede resultar útil revisar qué se busca comunicar con una actividad. Una receta compartida ofrece la oportunidad de hablar sobre el cuidado cotidiano, la colaboración y el aprovechamiento de los recursos disponibles.

También conviene reconocer el trabajo que sostiene cada comida: planear, comprar, preparar, servir y limpiar. Hacer visible ese esfuerzo puede ayudar a valorar a quienes participan en el cuidado.

La noticia de Nutrimóvil invita a mirar la alimentación como parte de una experiencia de aprendizaje y convivencia. En los espacios que acompañan a la niñez, una mesa compartida puede ser también un lugar para escuchar, descubrir y construir acuerdos.

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