La ONU registró en 2025 la llegada de más de 17.000 ciudadanos de este país, un 50% más que el año anterior, impulsados por la presión económica y perspectivas de futuro inciertas.
En los últimos años, el número de egipcios que ha entrado de forma irregular a Europa ha oscilado entre los 21.700 de 2022, cuando fue la principal nacionalidad de llegadas, según la OIM, y los 12.800 y 11.500 de los dos años siguientes. Entre los factores de empuje de esta migración destacan, según los expertos, una economía inequitativa, la falta de oportunidades, una idealización de la vida en Europa, la tradición migratoria y el acceso a redes de tráfico.
“La razón principal es que estas generaciones, especialmente las jóvenes, como la que vemos de entre 10 y 16 años, no ven un futuro en el país”, observa Nour Khalil, el director ejecutivo de la Plataforma de Refugiados en Egipto. “La situación económica es muy mala; hay muchas familias que no pueden cubrir ni siquiera un solo día de sus necesidades”, prosigue, “así que esta generación está sintiendo un colapso político y económico desde que toma conciencia”.
