Cuidar la salud no debería sentirse como una regla difícil ni como una lista de prohibiciones. Empieza en cosas cercanas: tomar agua, compartir alimentos variados, jugar, caminar, bailar, descansar y encontrar actividades que nos hagan sentir bien.
El 1 de octubre, la Secretaría de Salud presentó “Yo Elijo Ser”, una campaña nacional para promover una alimentación saludable y la actividad física. La propuesta fue desarrollada a partir de investigación sobre hábitos y comportamiento, con participación de especialistas, instituciones del sector salud y UNICEF.
Durante su primera etapa, la campaña busca animar a niñas, niños, adolescentes y personas adultas a incluir más alimentos de origen vegetal, reducir el consumo de productos ultraprocesados y sumar movimiento a la vida diaria. El objetivo no es perseguir una imagen corporal ni imponer un estilo de vida perfecto; es abrir opciones para que el bienestar sea posible y disfrutable en la vida cotidiana.
La conversación es relevante. De acuerdo con la información presentada por la Secretaría de Salud, cuatro de cada diez escolares y cinco de cada diez adolescentes viven con sobrepeso u obesidad. Detrás de esas cifras hay realidades distintas: acceso desigual a alimentos nutritivos, horarios complicados, falta de espacios seguros para jugar o hacer deporte y mensajes que, muchas veces, hacen sentir culpa en lugar de acompañar.

Por eso, los cambios más valiosos suelen ser los que se construyen en comunidad. En una casa hogar, una familia o una escuela, puede significar involucrar a niñas, niños y adolescentes al elegir un menú, probar recetas sencillas, aprovechar los juegos activos, celebrar el descanso y hablar del cuerpo con respeto. No se trata de hacerlo todo de golpe, sino de crear rutinas que puedan sostenerse con cariño y sin estigmas.
La salud infantil también necesita entornos que acompañen. Cuando las personas adultas ofrecen alimentos diversos, tiempo de juego y palabras que no juzgan, ayudan a que cada niña, niño y adolescente relacione el cuidado con bienestar, autonomía y disfrute.
