Un mensaje cruel, una foto compartida sin permiso o la exclusión de un grupo pueden seguir lastimando después de apagar el celular. Por eso, el ciberacoso no es un problema menor ni algo que deba resolverse a solas.
El 12 de septiembre, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) compartió recomendaciones para prevenir esta forma de violencia durante el regreso a clases. El ciberacoso puede aparecer como insultos, burlas, rumores, amenazas, difusión de imágenes sin consentimiento, cuentas falsas o exclusión intencional en redes, chats y videojuegos.
La recomendación principal es sencilla, aunque no siempre fácil: hablar. Cuando una niña, niño o adolescente sabe que puede contar algo sin recibir un regaño inmediato, es más probable que pida ayuda a tiempo. Acompañar el uso de la tecnología no significa revisar cada conversación; significa conocer los espacios digitales que habitan, acordar límites según su edad y mantener la puerta abierta para conversar.

La SSPC propone medidas concretas para el día a día:
- Cuidar datos personales, contraseñas, ubicación, fotografías y contenido íntimo.
- Recordar que en internet también se debe tratar a las demás personas con respeto.
- Guardar capturas, mensajes y enlaces si ocurre una agresión.
- Escuchar sin juzgar ni minimizar lo sucedido.
- Buscar apoyo en una persona adulta de confianza o en la comunidad escolar cuando sea necesario.
En una casa hogar, en la familia o en la escuela, la respuesta importa tanto como la prevención. Frases como “no exageres” o “solo bloquéalo” pueden hacer que alguien guarde silencio. En cambio, escuchar, creer, proteger la evidencia y acompañar los siguientes pasos ayuda a recuperar seguridad.
El derecho a vivir sin violencia también existe en internet. Construir espacios digitales más seguros empieza con algo muy cercano: que cada niña, niño y adolescente tenga a quién acudir.
