En los espacios donde convive la niñez, el cuidado también se expresa en la disposición para escuchar. Una pregunta, una conversación o una actividad compartida pueden ofrecer oportunidades para conocer cómo están viviendo su día niñas, niños y adolescentes.
El 11 de octubre de 2026, la Secretaría de Salud informó sobre el Primer Encuentro Nacional del Conocimiento por la Salud Emocional, realizado en la Alameda Central de Ciudad de México en el marco del Día Mundial de la Salud Mental.
Según el comunicado, la jornada reunió a más de diez mil asistentes e incluyó actividades culturales, educativas e interactivas. Su propósito fue promover el cuidado de las emociones, reducir el estigma y fortalecer la convivencia comunitaria.
Crear oportunidades para expresarse
La experiencia invita a pensar en las formas de participación que ofrecemos en la vida cotidiana. Algunas personas disfrutan conversar en grupo; otras prefieren hacerlo de manera individual o encuentran en el dibujo y otras actividades una forma de iniciar una conversación.
En una casa hogar, puede ser útil preguntarse si existen momentos donde niñas, niños y adolescentes puedan compartir inquietudes sin sentirse expuestos. También importa explicarles con quién pueden acercarse cuando desean hablar.
Las actividades deben ofrecer posibilidades de participación respetuosas. Una invitación a expresarse necesita admitir que alguien prefiera escuchar, observar o conversar en otro momento. La disposición adulta para acompañar puede mantenerse aunque la respuesta no sea inmediata.

Escuchar con respeto y dar seguimiento
La escucha cotidiana plantea responsabilidades concretas para quienes cuidan. Conviene revisar cómo se reciben las preguntas, qué sucede después de que alguien comparte una preocupación y cómo se mantiene la comunicación entre las personas responsables del acompañamiento.
Una reflexión útil para los equipos es distinguir entre organizar una actividad y sostener un espacio de confianza. La actividad tiene un principio y un final; el acompañamiento requiere atención a lo que ocurre antes, durante y después.
En este contexto, los encuentros culturales y comunitarios pueden servir como punto de partida para conversar sobre el bienestar. Su valor también está en las preguntas que dejan abiertas y en la atención que reciben esas preguntas posteriormente.
La noticia recuerda la importancia de dar un lugar visible a las emociones dentro del cuidado. Para quienes acompañan a la niñez, esto puede traducirse en una práctica sencilla y constante: reservar tiempo para escuchar, tomar en serio lo que se comparte y procurar que cada persona sepa a quién puede acudir.
