Nueva encuesta revela brechas en la gestión menstrual de niñas y adolescentes en México

La Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual muestra carencias de información, productos e infraestructura que afectan la dignidad, salud y asistencia escolar de niñas y adolescentes.

La Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual en México, presentada en marzo de 2026, muestra que todavía existen importantes brechas de información, acceso a productos y condiciones de higiene que afectan la vida cotidiana de niñas y adolescentes.

El estudio fue elaborado por Essity, UNICEF México y la colectiva Menstruación Digna México. La encuesta se aplicó entre noviembre y diciembre de 2025 a más de 3,000 niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes de entre 12 y 70 años mediante entrevistas realizadas a nivel nacional.

Los resultados aportan información para comprender la gestión menstrual como un asunto relacionado con los derechos humanos, la salud, la educación y la igualdad de género.

La falta de información comienza desde la primera menstruación

De acuerdo con la encuesta, el 66% de las personas menstruantes contó con poca o ninguna información cuando tuvo su primera menstruación. Además, el 75% desconoce que el ciclo menstrual se divide en cuatro fases.

Aunque el primer acercamiento al tema ocurre principalmente en el ámbito familiar, las plataformas digitales se han convertido en una de las fuentes de información más utilizadas. Esta situación muestra la necesidad de fortalecer una educación menstrual basada en evidencia científica dentro de las escuelas, los hogares y los espacios comunitarios.

Hablar sobre menstruación de manera clara y respetuosa permite reducir la desinformación, prevenir prácticas inadecuadas de cuidado y combatir los estigmas que todavía provocan vergüenza, burlas o silencio.

La menstruación también puede afectar la asistencia escolar

Entre las niñas y adolescentes menores de 15 años que participaron en el estudio, el 31% señaló que ha faltado a la escuela durante su periodo menstrual.

La falta de productos y condiciones adecuadas puede ser una de las razones. El 57% de las niñas y adolescentes menores de 15 años reportó que no cuenta con productos de gestión menstrual en su escuela cuando ocurre un imprevisto. Por otra parte, el 42% señaló la falta de insumos básicos como jabón, papel higiénico o condiciones adecuadas de higiene en los espacios escolares.

El dolor también afecta la participación cotidiana. En el conjunto de personas encuestadas, el 34% ha dejado de realizar alguna actividad debido al dolor menstrual y el 33% ha evitado participar por miedo a mancharse la ropa.

Estas experiencias no deben considerarse inevitables. Contar con información, productos, baños limpios, agua, privacidad y atención médica cuando sea necesaria permite que niñas y adolescentes continúen estudiando y realizando sus actividades con seguridad y dignidad.

¿Qué pueden hacer los espacios de cuidado?

Las familias, escuelas, casas hogar y Centros de Asistencia Social pueden contribuir a una gestión menstrual digna mediante acciones concretas:

  1. Mantener productos de gestión menstrual disponibles de manera gratuita, accesible y confidencial.
  2. Garantizar baños limpios, privados y con agua, jabón, papel higiénico y recipientes adecuados para desechar productos.
  3. Ofrecer información científica y apropiada para cada edad antes de la primera menstruación.
  4. Capacitar a las personas cuidadoras para responder sin burlas, prejuicios ni comentarios que generen vergüenza.
  5. Contar con rutas de atención médica cuando exista dolor intenso, sangrado irregular u otros signos que requieran valoración profesional.
  6. Incluir a niños y adolescentes en la educación menstrual para promover empatía, respeto y corresponsabilidad.

La dignidad menstrual es parte de la igualdad

La menstruación no debería convertirse en una causa de ausentismo, discriminación o exclusión. Garantizar una gestión menstrual digna significa crear condiciones para que niñas y adolescentes puedan cuidar su salud, continuar su educación y participar plenamente en la vida comunitaria.

Los resultados de esta encuesta representan un llamado a convertir la información en acciones concretas dentro de las instituciones, las escuelas, los hogares y las políticas públicas.

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