El Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) y UNICEF México anunciaron una colaboración para promover una campaña de crianza positiva y respetuosa. La iniciativa, dada a conocer el 4 de septiembre de 2026 en el marco del Día Internacional de la Crianza Respetuosa, busca acercar información y herramientas a madres, padres y personas cuidadoras para establecer límites sin violencia y favorecer entornos familiares seguros, afectivos y protectores.
La crianza respetuosa no significa ausencia de normas. Significa acompañar el crecimiento de niñas, niños y adolescentes con límites claros, firmes y constantes, sin recurrir a golpes, humillaciones, amenazas, gritos o castigos crueles. El objetivo es que el diálogo y el buen trato formen parte de la vida cotidiana y de la manera de resolver los conflictos. La necesidad de este cambio es urgente. De acuerdo con el comunicado, en México alrededor de 18 millones de niñas y niños de 1 a 14 años han vivido algún método de disciplina violenta, según la ENSANUT Continua 2020-2024. Estas prácticas pueden normalizar la violencia y afectar el bienestar, la autoestima y el desarrollo de quienes las experimentan. La campaña será acompañada por organizaciones de la sociedad civil que integran la Alianza Nacional por una Crianza Positiva.

Entre los temas que se impulsarán están la corresponsabilidad familiar, la escucha, el cuidado, el establecimiento de límites sin violencia, la prevención de las violencias y la construcción de espacios seguros. Para quienes acompañamos a niñas, niños y adolescentes desde una casa hogar, este mensaje también es una invitación a fortalecer vínculos cotidianos. Escuchar con atención, validar emociones, explicar las reglas, reparar después de un conflicto y reconocer los esfuerzos son acciones sencillas que ayudan a que cada niña, niño y adolescente se sienta cuidado, respetado y seguro. Una crianza libre de violencia no deja solas a las personas cuidadoras: reconoce que criar puede ser difícil y que las familias y comunidades necesitan apoyo, información y redes de acompañamiento. Promover el buen trato es una responsabilidad compartida y una forma concreta de proteger los derechos de la niñez.
